Usar una cinta de correr es una forma efectiva de mejorar su condición cardiovascular, pero siempre debe ejercitarse con moderación. Elevar su ritmo cardíaco excesivamente puede provocar serias repercusiones en la salud. Antes de pisar la cinta para su próximo entrenamiento, familiarícese con el uso del monitor de frecuencia cardíaca de la máquina o familiarícese con su propio pulso para asegurarse de mantener su ritmo cardíaco a un nivel seguro. Siempre consulte a un médico antes de comenzar este o cualquier régimen de ejercicio.
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Evite un índice de 230
Aunque su ritmo cardíaco aumenta a medida que camina o corre en una cinta de correr, nunca debería acercarse a los 230 latidos por minuto. Este ritmo cardíaco es extremadamente alto, incluso para una persona joven con una frecuencia cardíaca máxima alta. La American Heart Association señala que una persona de 20 años tiene una frecuencia cardíaca máxima de 200 latidos por minuto. Independientemente de su edad, su ritmo cardíaco durante el ejercicio debe ser significativamente menor que 230 latidos por minuto.
Habla con tu médico
Tendrás que correr con un nivel extremadamente alto de esfuerzo para elevar tu ritmo cardíaco a 230 latidos por minuto, pero tomar ciertos medicamentos junto con un ejercicio extenuante puede da como resultado un ritmo cardíaco peligrosamente alto. La medicación para las condiciones de la tiroides, por ejemplo, puede provocar un aumento en la frecuencia cardíaca. Hable con su médico sobre cómo su medicamento podría afectar su corazón.